Psicólogo Franz Rivera MansillaJorge nació para ser un deportista de alto nivel, cumplía todos los requisitos físicos y psicológicos para destacar como deportista; sin embargo, sería el entorno que vendría a constituirse en su más duro rival; sería un INCOMPRENDIDO.
Desde los 5 años era elegido por compañeros y docentes para participar en juegos que representarían a su institución educativa: “nos gustaba jugar, pero los adultos solo quieren ganar, y cuando perdíamos era fatal, no queríamos volver a jugar nunca” (refería). Era el precio de la INCOMPRENSIÓN.
Adolescente, decidió mostrar su talento deportivo más allá de los límites de su distrito, provincia y región; y para eso tendría que entrenar duro. Recuerda que casi abandona el deporte: “paraba todo el día fuera de casa, jugando y entrenando; pero mis padres querían que estudie o trabaje, decían que no podría vivir como deportista. Deje un tiempo el deporte y fueron mis padres que comentaron, ya no sales a jugar, cuidado que te enfermes… en fin quien comprende a los padres” (decía yo).
Pensé que la “universidad es cementerio de los deportistas”; se hace difícil ser deportista destacado y destacar durante los estudios, nadie te considera, ni te ayuda; me sentía INCOMPRENDIDO en mi lucha por ser deportista y estudiante.
Los resultados deportivos se asomaban tímidamente, pero lo más frustrante era saber que no podía salir a competir fuera de mi ciudad, pues cada vez que pedía apoyo a alguna autoridad o empresa, solo tenían presupuesto para el fútbol; me canse de tocar las puertas en busca de ayuda… a veces ni el saludo me recibían.
Por otro lado, los dirigentes andaban enfrascados en sus líos, peleándose entre ellos por el poder o perpetuándose en el mismo. Tuve dirigentes que ni deportistas fueron, ni de deporte conocen; pero el pago de favores pudo más que el propio beneficio del deporte y deportistas. Éramos INCOMPRENDIDOS.
Son muchos las adversidades que se atraviesa como deportista, aficionado o no, pero finalmente Jorge estudio y fue deportista, trabajo y seguía siendo deportista; “pareciera que a nadie le interesa el deporte”, decía; pero fue un deportista destacado, con su esfuerzo y el apoyo de sus padres. ¿Cuántos incomprendidos como Jorge existirán?, ¿Y qué se hace por cambiar esa cruel realidad? (SDP).
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Celular: (054) 95 9330474










Cortesia Diario Correo/Arequipa/ Rommel Salas








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Psicologo Franz Rivera Mansilla