domingo, 8 de mayo de 2011

JUNTOS, ESTUDIO Y DEPORTE

 
Ps. Franz Rivera Mansilla

“Si sales jalado (desaprobado) no vas a hacer deporte”, “cuidado que me traigas rojos en la libreta, te saco del deporte”, “estudia, estudia, el estudio es lo más importante, del deporte no vas a vivir; en cambio del estudio si”… son algunas de las recomendaciones que hacen los padres preocupados del porvenir de sus hijos.

“Mamá, no, no por favor, no me saques del deporte, te juro que voy a estudiar mucho”, “Papa, entrenar y estudiar es duro, no quiero dejar de hacer deporte, pero tampoco quiero decepcionarlos trayendo cursos desaprobados”… son algunas de las respuestas de hijos que gustan y disfrutan del deporte.

La sociedad reconoce la preparación intelectual – académica como única e indispensable orientada a forjar un futuro; el estudio es un elemento insustituible en la superación personal, y el deporte ¿Qué?

Para los padres es fácil elegir por los hijos, entre deporte y estudio, pues siempre ganara y tendrá prioridad el estudio. Los padres manejan las vidas de sus hijos, mientras estos son pequeños, pero muchos de ellos “chantajean” a sus hijos, no solo por estudio, sino que a cambio de deporte se cumplen condiciones establecidas por ellos: “solo harás deporte, si cumples con mis condiciones” viviendo así, una dura e inflexible dictadura.

La sociedad hace énfasis en la preparación y formación intelectual, mientras se rezaga al libre albedrio el movimiento y dinámica generada por el deporte; olvidando que deporte y estudio siempre deberían estar unidos.

Un individuo sin estudio está destinado a padecer mucho más que otros que lo poseen; pero así mismo, una vida plagada de hábitos sedentarios garantizara el camino directo a las enfermedades… no se trata de priorizar o decir uno más importante que el otro, simplemente se debe comprenderse ambos como complementarios e inseparables.

Una persona preparada intelectualmente no servirá de nada a la sociedad si joven encuentra la enfermedad fruto de su vida sedentaria, será paradójicamente “un burro cargado de conocimientos”; ni tampoco, un gran deportista será útil, como modelo a imitar por niños y jóvenes, sino cultiva su intelecto junto a la ética y moral, puede ser simplemente un “burro cargado de medallas”.

jueves, 5 de mayo de 2011

DEPORTE Y EL CRECIMIENTO (I)

  • Ps. Franz Rivera Mansilla

    El crecimiento es un complejo proceso fisiológico en el que influyen numerosos factores (endógenos, exógenos y mixtos), y en tal posición, no está rigurosamente demostrado que el ejercicio físico, por naturaleza, estimule el crecimiento.

    El ejercicio físico durante el crecimiento, bien controlado, ejerce efectos positivos sobre el “hábito psicofísico y fisiológico”, Platón afirmó que “los resultados de una buena educación física no solo se limitan al cuerpo, sino también puede modificar el alma misma”, en nuestro siglo, el Premio Nobel de Medicina y Fisiología, Sherrington dice: “el músculo es la cuna de la mente”.

    Sin embargo, el ejercicio físico intenso durante este periodo de la vida, puede tener efectos perjudiciales, siempre que no se realice el debido control del especialista en Educación Física y Deporte, en colaboración con el técnico deportivo (capacitados y conscientes)…”que como sucede en muchos campos de la biología, los excesos pueden ser perjudiciales y deben evitarse cuidadosamente”.

    Hoy en día se proyectan actividades físicas durante el crecimiento con la orientación de “Juegos Deportivos Escolares”, que adecuadamente controlados, como ya hemos apuntado, son evidentemente beneficiosos para la salud de los niños/as, influyendo favorablemente sobre la evolución orgánica, funcional y psíquica; además es un excelente medio para seleccionar a futuros talentos deportivos.

    Médicos, conscientes en su labor ético moral, consideran que las exigencias físicas y psíquicas a niños y jóvenes atletas, constituyen una forma de abuso socialmente admitido, siendo necesario informar a padres y a los propios niños y jóvenes de los posibles peligros que puede conllevar una actividad física desmedida.

    Así, el ejercicio físico se constituye en estrés que puede afectar de forma diversa, tanto a niñas como a niños. Negativamente puede generar el estancamiento del crecimiento, retardo en la aparición de la menarquía, amenorreas, tendencia a la anorexia, descalcificación ósea, escoliosis, descenso de los niveles de testosterona en los niños, etc. (SDP)

    DEPORTE Y EL CRECIMIENTO (II)


  • Ps. Franz Rivera Mansilla
    En torno a la edad más adecuada para el inicio de la actividad física intensa y de deportes de competición, hay que tener en cuenta que la evolución orgánica y funcional no es igual en niñas que en niños.

    Considérese: El estado de salud, la preparación física previa y el deporte adaptado a la constitución psico-fisiológica; además de la edad de maduración fisiológica. También es necesario saber que no siempre existe coincidencia entre la edad cronológica y la “edad de maduración fisiológica”.

    Existen distintos criterios indicativos de “maduración fisiológica”. Por ejemplo: El sesamoideo del dedo pulgar se correlaciona con la pubertad (fase del crecimiento) y del dedo meñique con la post-pubertad (fase de terminación del crecimiento).

    Tatafiore planteó una correlación y extrapolación entre la fisiología del caballo de carreras y la del ser humano. El caballo de carreras inicia el periodo puberal hacia el año y medio, y lo termina a los dos años; a esa edad, ya es sometido a entrenamiento, para realizar competiciones serias a los tres años.

    Si comparamos, los tres años de vida del caballo corresponden aproximadamente a los 16 ó 17 años del ser humano; así a ningún criador de caballos de carreras se le ocurre quemar etapas en un potro de 12 meses. Por el contrario, es frecuente ver que dirigentes deportivos, educadores e incluso los propios padres, no solo permiten, sino que impulsan campeonatos oficiales altamente competitivos entre niños y niñas de pocos años, casi en la infancia y pubertad.

    Salvo excepciones, no debemos olvidar que “el niño no es un adulto en pequeño”. Los deportes de competición no son recomendables durante el crecimiento, pues de otro modo, “si quemamos etapas” podemos producir efectos nefastos sobre la salud.

    Pensemos que “ninguna medalla vale la salud de un niño”, y procuremos por todos los medios que el ejercicio físico y el deporte durante el crecimiento se programen para proporcionar la salud y no la enfermedad (SDP).