Con la publicación del Decreto Supremo 023-2021-PCM, se permiten las actividades deportivas federadas priorizadas por el Ministerio de Educación, a través del Instituto Peruano del Deporte con protocolos aprobados en coordinación con el Ministerio de Salud; así los deportistas de alto rendimiento y élite, tienen la oportunidad de continuar en el esfuerzo de alcanzar logros que hagan sentir orgulloso a todo un país.
Pero ¿qué significado tiene el deporte competitivo y de alto rendimiento para una sociedad como la nuestra, que viene atravesando una pandemia? Pueden saltar a la razón varios argumentos, tal como la reactivación y aporte económico que lleva consigo el fútbol o la imagen internacional de un país representado por sus mejores deportistas; quizá también los sueños de un pequeño grupo de peruanos ejemplares que luchan por representar a un país de la mejor manera; hay razones que trasciende el individualismo y fortalecen el sentido comunitario.
Por otro lado, tenemos el deporte recreativo – promocional, del ciudadano a pie, del deportista aficionado que adecuadamente impulsado puede sumar en la protección de la salud integral, prevenir la enfermedad y aporta a un estilo de vida saludable. En pandemia, muchos “nuevos” deportistas aficionados encontraron el mismo por obligación, necesidad o casualidad; sea por recomendación, imitación o sensación favorable; también hubo deportistas aficionados que se mantuvieron disciplinados y otros imprudentes que hicieron de las suyas, justificados en la idea que “el deporte es salud”.
El deporte a una sociedad le suma factores positivos, tanto el federado (competitivo, alto rendimiento, élite o asociado) como del aficionado (recreativo, lúdico o promocional), los cuales deberían contar con un espacio relevante de apoyo y soporte para su promoción. “Asegúrate de que tu peor enemigo, no viva en medio de tus dos orejas” (L. Hamilton).
Mg. Franz Rivera Mansilla
Psicólogo Deportivo
@franz.riveramansilla