
“Si desapruebas, no haces deporte”, “El estudio primero,
porque del deporte no vas a vivir” son directivas que dan los padres enfocados
en el futuro de sus hijos. “Por favor, no me dejes sin deporte, te juro que voy
a estudiar”, “No quiero dejar el deporte, pero tampoco decepcionarlos” son
respuestas de hijos que gustan y disfrutan del deporte.
La sociedad reconoce y enfatiza la preparación
intelectual (académica) como único o indispensable factor para crear un futuro;
el estudio es insustituible en la superación personal, y ¿el deporte?
Los padres manejan a los hijos, mientras sean pequeños;
pero muchos de ellos condicionan el deporte para lograr mayor estudio u otros:
“solo harás deporte, si cumples con mis condiciones”. Para los padres es fácil
elegir por los hijos, entre deporte y estudio, siempre tendrá prioridad el
estudio.
Un individuo sin estudios tiene ciertas desventajas en
relación al que lo posee; pero así mismo, una vida cargada de sedentarismo
garantiza un camino directo a enfermedades. No se trata de priorizar o
enfatizar uno sobre el otro, sino se debe comprender que ambos son complementarios
e inseparables; deporte y estudio deben ser actividades paralelas.
Alguien cultivado intelectualmente, merma su aporte si
de joven encuentra la enfermedad fruto del sedentarismo, cruelmente “un lerdo
cargado de conocimientos”; así mismo, un gran deportista, modelo a imitar por
niños y jóvenes, será poco trascendente si olvida cultivar su intelecto junto a
los valores, cruelmente “un lerdo cargado de medallas”.
Mg. Franz Rivera Mansilla
Psicólogo del Deporte