
El “Espíritu Combativo” es la actitud favorable hacia
el proceso y progreso deportivo, determinada por la aspiración indomable a la
lucha, a la victoria, al logro de los objetivos en competencias, la
concentración extraordinaria, la entrega total (hasta el último esfuerzo); ésta
coopera en descubrir las posibilidades de energía de reserva del deportista y
permite lograr un nuevo resultado, a menudo, inesperadamente alto.
Gracias al espíritu combativo se han logrado proezas
personales y deportivas; y ésta va naciendo y formándose de la mano del “carácter
deportivo”, apoyado y orientado en su entorno (familia, amigos, pareja,
entrenadores, dirigentes y otros).
La preparación psicológica o entrenamiento mental promueve
el carácter deportivo, junto a la educación e instrucción recibida. En los
últimos años, existe la tendencia del entrenador o instituciones deportivas
proyecten el apoyo de un profesional de la psicología, y entre sus tareas, una
importante será, participar en la formación del carácter deportivo.
La formación del carácter y del espíritu combativo iniciada
en los primeros años de práctica deportiva (niños y adolescentes) tiene mayor
solvencia y mejor pronóstico; pues conforme van transitando los años y el
deportista viviendo experiencias, la labor de promover capacidades se complica
por esquemas de “autosuficiencia”.
Toda adversidad y dificultad se supera en cuando el
deportista “experimentado” genera una apertura mental, apoyada en deseos de
superación y una actitud de sencillez (antónimo de soberbia).
Mg. Franz Rivera Mansilla
Psicólogo Del Deporte