
El ESTRÉS es el
conjunto de reacciones fisiológicas que prepara al organismo para la acción
(mecanismo adaptativo); y la vida SEDENTARIA es el
comportamiento insuficiente
en actividad física durante el tiempo de ocio, laboral y doméstico (Organización
Mundial de la Salud). Una o combinadas, genera enfermedad no transmisible y es un gran problema
de salud pública.
El estrés no siempre es
malo, existiendo uno positivo (eustrés) que te predispone a la acción y otro
negativo (distrés) con ansiedad, miedo, irritabilidad, dificultad para
concentrarse, excesiva autocrítica, preocupación por el futuro; trato brusco con
los demás, llanto, mayor consumo de tabaco, alcohol; músculos contraídos, dolor
de cabeza, problemas de espalda o cuello, malestar estomacal, fatiga,
infecciones y demás; puede ser agudo, episódico y crónico. La vida sedentaria posee una labor con exigencia
predominantemente intelectual; donde el ocio se recrea en el descanso, la alimentación
o la tecnología (cine, TV, computadora, libros u otros).
El estrés y la vida
sedentaria deterioran la SALUD MENTAL, mientras el DEPORTE puede ser un
“salvavidas” junto a otras acciones. Ambas deberían ser atendidas por
profesionales de la salud, empresas y gobernantes.
La mente y el cuerpo se
justifican y cobijan en su espacio de confort, desinterés o autosuficiencia y
sólo se cuestionan en cara a la enfermedad. La combinación de estrés y
sedentarismo son peligrosos en nuestros tiempos modernos, donde la enfermedad
llega y el conflicto psicológico lo acompaña.