TRIUNFO DESLEAL
RELATO. Con 17 años, en el camerino y listos para salir al campo; algo nerviosos, pero confiados en ganar; el entrenador dio su última indicación a Jorge (nuestro más recio y duro defensor): “Chancao escucha, el creativo del otro equipo está con la ocho; vieron que en la práctica semanal se golpeó el tobillo izquierdo; sal y pégale en ese tobillo, y así ya no será un problema”.
Jorge siempre detestó ese tipo de encargos, pero pensó obedecer al entrenador, por el bien del equipo; y así fue, con golpe artero y mal intencionado alcanzó el tobillo de su adversario; se escuchó un crujido, seguido de un grito y lamento sonoro que asustó a todos.
¡Fractura! gritó su compañero, el médico confirmó la tragedia y en ese momento se armó un conato de bronca, todos increpaban a José, por la mala intención en la jugada; él avergonzado y asustado, solo atinó a disculparse, mientras pensaba: “¡No debí hacerlo!”
Ese día, ganamos y campeonamos; pero Jorge, no pudo dormir, perseguido por el sonido del hueso roto y el llanto inconsolable de dolor que presenció; pensaba: “¿Por ganar todo vale?, ¿Dónde quedó la deportividad y juego limpio?, ¡No fue mi idea!, ¡Me equivoqué!”.
Después de ese día, Jorge no volvió a ser el mismo, se hizo un deportista “modelo”. Visitó y fue a disculparse de aquel deportista al cual lesionó, aprendió a ignorar encargos de juego sucio y desleal, aprendió ganar y perder.
MORALEJA: El deporte es para el disfrute, reflexión, enseñanza, aprendizaje y convivencia en valores; pero también de “ejemplo” para muchos.
Mg. Franz Rivera Mansilla