
ANÉCDOTA:
“me asustan los nombres de los grandes equipos, y sobre todo, el color de la
camiseta; pienso que cualquier esfuerzo es en vano para lograr algo positivo”.
Todo
cambió, cuando tuve un entrenador “distinto”. Recuerdo el día que le confesé mi
temor; a solas me dijo: “¿crees que existen los superhombres?, ellos son tan
humanos como tú y si te sientes pequeño, eres pequeño; nosotros no somos más
que el producto que creemos ser. No basta que te digan que eres bueno o malo,
lo importante es que tú lo creas, que tú lo sientas así”
Al
día siguiente (partido de práctica), envió a camerino al equipo B; mientras a nosotros
nos decía: “no hay ni rival, ni persona que nos arrebate el deseo de ganar y
nuestra capacidad como equipo; hoy terminarán sintiéndose igual o mejor que
aquellos (equipo B), pero jamás menos o inferiores; hoy en el campo, imaginarán
que el equipo B es el rival de fin de semana”
Ya
en el campo, vimos que el equipo B, estaba uniformado con los colores del equipo
rival del fin de semana. La práctica lo ganamos 3 a 1 y aunque el rival eran
nuestros propios compañeros, la camiseta a la que enfrentamos y ganamos era la
de un “mítico” rival.
Ese
día, experimenté una liberación de haber superado algo más que un color de
camiseta; tenía un reto y era ganar (así fueron desterrados mis temores). En
efecto, el día de la competencia ganamos y a partir de aquel día, antes de
enfrentarme a un rival “fuerte”, cierro los ojos e imagino el color de su
camiseta y siempre me veo dispuesto a dar lo mejor para ganar.
Mg. Franz Rivera Mansilla