Un estudiante en su experiencia
educativa mantiene un trato cercano con el profesor, equivalente al deportista
con su entrenador. El trato entrenador / deportista compartiendo trabajo, agonía,
gustos y disgustos; da lugar al entrenador influyente y constructor del
carácter o al moldeador de la personalidad; pero mayor es la posibilidad de influencia
en cuanto más joven sea el deportista, porque conforme va madurando y tomando
experiencia, la viabilidad se reduce.Es trascendente que un entrenador no solo comprenda las diferencias individuales que existe entre los miembros de su equipo; sino que además conozca su propia personalidad, situación compleja, porque siempre es difícil ser imparcial con uno mismo. La mayoría de personas tiende a ignorar sus defectos y a justificar su posición de una u otra forma.
La personalidad del entrenador determina la “filosofía” del deporte, reflejándose en la actuación del deportista o grupo con el cual tiene íntima relación. No existe el entrenador “ideal”, ni tampoco ninguno que sea completamente eficiente; siendo el éxito un elemento dependiente de condiciones y circunstancias. El éxito y la buena atmosfera educativa para el deportista se debe sostener en la habilidad para cambiar y adaptarse; y no solo en la idea de que los deportistas deben adaptarse a él y su labor, respetando su autoridad y liderazgo.
La mayoría de entrenadores están constantemente aplicando el método de probar y errar (ensayo – error) para alcanzar medios más efectivos de “manejo” a sus deportistas.
Mg. Franz Rivera Mansilla
Psicólogo del Deporte