#DiarioLibero. “Uno es dueño de lo que
calla y esclavo de lo que habla” (Sigmund Freud), nuestras palabras reflejan lo
que somos, pero las acciones lo evidencian. Nolberto Solano, luego de su
detención por incumplir la norma, nos dice: “De toda ésta emergencia, de ésta
seguridad, me parece una gran determinación, pero tampoco hay que llevarlo a un
escenario tan exagerado”, “tú también sales todos los días, la gente sale de su
casa” y cerró el tema diciendo “fue un error, estoy arrepentido y pido
disculpas”.
Un comportamiento
cotidiano es reflejo de la personalidad, pero en situaciones de crisis o
atípicas, se “reajusta” y evidencia algo inusual. “Ñol” es responsable de
incumplir la norma, pero no de reflejar la realidad de muchos que minimizan o
no respetan la cuarentena, la cual se vuelve cada día más vulnerable.
¿Quién es, o no, un
“referente social”? ¿Quién decide los “ejemplos” a seguir o escuchar? Sin duda
que es cada uno, pero influenciado por información que trasciende, y ¿Qué requisitos
mínimos debería cumplir? Trascendencia, coherencia, éxito y calidad humana; los
últimos días se recuerda la exitosa trayectoria deportiva de “Ñol”, pero se contradice,
una vez más, su imagen de éxito y la imprudencia de sus actos.
Diciembre de 1996 se
conoció su inconducta en el caso “Miramar”; abril 2001, la policía británica lo
detuvo por conducir en estado de ebriedad; mayo 2006, salvo de morir en el
Perú, donde volcó su automóvil. Un error le pasa a cualquiera; dos, puede ser
casualidad y de humanos; pero los reiterados errores serán ¿mala suerte, malas
decisiones o rasgos ocultos?, porque “la única persona educada es la que ha
aprendido a aprender y cambiar” (Carl Rogers).
¿Tú sales porque el
otro sale…?, la crisis del encierro muestra imprudencias en la “cultura del más
vivo” pero también una dura realidad en familias vulnerables que buscan solución
a su crisis.
Mg Franz Rivera Mansilla
Psicólogo Deportivo