Un MITO debe entenderse como la historia imaginaria que altera las verdaderas cualidades de una persona, cosa o circunstancia y les da mayor valor del que tienen en realidad. El deporte, como otras áreas del quehacer humano, es fuente de inspiración y creadora de “mitos”; cuyos esquemas comienzan entre rumores y creencias no confirmadas, luego son convicciones repetitivas en la mente, para ser “estribillos” en las conversaciones de muchos; y queda cerrado el “círculo” en la propalación y convencimiento de propios y extraños.
MITO: “EL DEPORTE ES MUY IMPORTANTE”. Cada vez que realizas este enunciado, simplemente pregúntate: ¿Te refieres a la importancia del juego, la educación física, el deporte, el ejercicio físico, la actividad física o la disciplina deportiva?; los términos tienen una esencia similar, pero con esquemas diferentes de aplicación. La “actividad motriz” tiene varias connotaciones teóricas y prácticas, pero el “conocimiento popular” lo ha resumido, encerrado y entendido en una sola palabra: “DEPORTE”. La importancia del “deporte” debiera iniciar en el aporte individual, el beneficio del estilo de vida saludable; luego estar plasmado en el quehacer familiar y amical, compartiendo hábitos y ganancias del movimiento motriz. Otra perspectiva de su aporte es el factor social - económico donde muchos aceptan y recomiendan su importancia de la posición de “espectador” o motivador.
En pandemia, el “deporte” encaja en el quehacer fluctuante entre días buenos, malos y de inercia; algunos adheridos a rutinas poco consistentes o intermitentes, otros en lesiones involuntarias o desánimos envolventes; otros obligados por circunstancias de movilizarse a pie o en bicicleta; pocos disciplinados y la mayoría quizá proyectado en sedentarismo; todo encaminado sin entidades o programas que den las alternativas de filiación y sintonía al “deporte”; pensemos que “ las dificultades dominadas son oportunidades ganadas” (Winston Churchill).
Mg. Franz Rivera Mansilla
Psicólogo Deportivo
@franz.riveramansilla