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Campeonatos y los mejores deportistas
destacando, es la clásica expresión de una empresas en acción deportiva; sin
embargo, un programa socio-deportivo empresarial debiera de incrementar la
cohesión y satisfacción de todo el personal, facilitar conductas laborales deseables
que incrementen la productividad, combatir el estrés y apoyar a disminuir el
ausentismo.
La fase inicial del programa, constituye
el periodo más crítico y difícil; por ello, es importante establecer metas y
objetivos, determinar las necesidades, definir “números”, coordinar con otras
áreas, poseer un grupo responsable y definir la programación.
La sostenibilidad, hacia el año de iniciada,
debe poseer estrategias que apoyen los objetivos iniciales, enfocado en
segmentos y necesidades específicas. La atención debe estar en la programación
y el apoyo motivacional; se debe desarrollar acciones para dar mayor emoción y
desafío a los participantes, recompensando que se mantienen o mejoran su apego
al programa, y evaluando signos externos de éxito.
Los programas deben ofrecen algo más que
la promesa de buena salud; para ello, sumar el desarrollo de una imagen
corporal saludable, junto a la idea, que el deporte es divertido y proporciona
oportunidad de estar con otras personas.