Los espectáculos deportivos tienen una asistencia garantizada de familiares,
amistades cercanas a los protagonistas e hinchas fieles, que en suma son pocos;
analicemos el fútbol “pasión de multitudes”.
El nivel competitivo
del fútbol nacional al ser comparado con el internacional, opaca e inhibe intereses;
por otro lado, el éxito a nivel nacional, renueva expectativas (“es fútbol y
nunca se sabe”) que son neutralizadas por los resultados negativos internacionales,
que desaniman y alejan aficionados. El aficionado siempre exige más y anhela un
“buen espectáculo” con triunfo o sacrificio, y si no logra verlo, se desanima.
Las costumbres
cambian junto a las generaciones, y los arraigos de equipos “tradicionales” también.
El aficionado compromete su asistencia evaluando el acceso, diversión,
comodidad, trascendencia y economía; donde pierde el fútbol entre varias alternativas
de “diversión” (cine, juerga, comida o una tarde de películas).
La tecnología
facilita el acceso a espectáculos deportivos, siendo preferido la trasmisión virtual,
televisiva o un resumen de resultados. Al margen de difusión y costos, el
consumidor de espectáculos deportivos, posiblemente ha cambiado; pero los
espectáculos deportivos siguen siendo los mismos.
En la sociedad
el deporte no es una prioridad, la diversión sí; y si pocos hacen deporte y el
deporte interesa poco, el espectáculo interesara aún menos (salvo excepciones).
Si el fútbol tiene pocos espectadores, imagínense otros deportes que son casi
“invisibles” para a la sociedad.
Mg.
Franz Rivera Mansilla
Psicólogo
del Deporte
A pocos días de conmemorarse
la declaratoria de la Independencia del Perú por parte del Gral. José de San
Martín en 1821, llegaremos al CXCVIII aniversario (198 años) donde las “fiestas
patrias” motivan la vigencia de costumbres y tradiciones.
Habiendo pasado la
“efervescencia” emocional de la “Copa América” en el Perú, queda reflexionar en
torno a éste fenómeno social. Las interrogantes: ¿El fútbol que dejó en la
conciencia social del aficionado?, ¿el fútbol peruano ya no depende de los “cálculos
matemáticos” (calculadora)?, ¿Habrá quedado atrás la frustración del “jugamos
bien, pero perdimos” o “casi ganamos”? o ¿Será que el fútbol peruano pasó de lo
impredecible y “gitano” rendimiento a la era de regularidad y estatus de
selección competitiva?